El Palacio de Velada fue construido en el siglo
XVI por D. Gómez Dávila y Toledo, Marqués
de Astorga y de Velada, título que fue fundado
por Felipe II el 30 de Octubre de 1557.
El territorio era frondoso por sus arboles de naranjos,
limoneros, morales, alisos, según una memoria publicada
en 1578, con excelentes jardines, estanques y huertos.
Tiene un monte de encinas, que cercando en parte la población,
se extiende un gran termino, ofreciendo abundante caza
y un lugar para el ejercicio de una actividad noble como
la cinegética.
El edificio tiene dos torreones, su fachada con bellas
arcadas, algunas ciegas, en las que hay dos estatuas,
rodeado de paredes almenadas; el patio con hermoso zaguán
en cuyo pórtico campea un escudo de armas, ahora
picado tal vez por desconocer las mas elementales nociones
del arte; su interior según documentos, tenía
grandes salones decorados con frescos, preciosas pinturas
y hermosos tapices (herencia del Infante don Luis Antonio
de Borbón).
Una de las estancias llamada el “saloncito de los
secretos”, sus paredes y techumbres estaban cubiertos
de preciosos azulejos talaveranos “antiguos”,
con una resonancia admirable, se dice que es mejor que
la sala de los secretos de El Escorial, (existe un procedimientos
judicial pendiente, por la abogacía del Estado,
reivindicando los azulejos de cerámica que actualmente
se encuentran en un museo toledano). Poseía un
magnifico archivo y biblioteca, con importantes documentos
recopilados durante los virreinatos, embajadas y otros
empleos del mencionado Marqués.
El 3 de julio de 1776, el infante don Luis Antonio
de Borbón y Farnesio, hermano del rey
Carlos III y doña María
Teresa de Vallabriga pasaron en el Palacio
de Velada su larga luna de miel, acompañados
de su séquito y de la familia de Boccherini,
invitados por sus queridos amigos los Condes de
Altamira, don Vicente Isabel de Osorio de Moscoso y doña
María Ignacia Alvarez de Toledo, Marqueses de Astorga
y de Velada (retratados por Goya).
Después de vivir cerca de un año en Cadalso
de los Vidrios, donde nació su primer hijo, el
infante don Luis decide establecer su residencia en el
Palacio de Velada, por deseo de su esposa María
Teresa; cediéndolo su propietarios en el año
1778, mientras encarga la construcción de un palacio
en Arenas de San Pedro, pues las casas donde nació
su segundo hijo, no reunían unas condiciones agradables.
En sus desplazamientos entre Velada y Arenas, contó
con caminos relativamente fáciles y puentes restaurados
y a estrenar.
La vida cotidiana en Velada transcurría tranquila
y apaciblemente entre veladas musicales, partidas de caza
y largas tertulias. Las cuatro grandes aficiones de don
Luis: la música, el coleccionismo, las ciencias
naturales y la caza podían desarrollarse allí
de forma más que satisfactoria.
EL 26 de noviembre de 1780 nació en el Palacio
de Velada, el tercer hijo del infante, que se bautizó
con el nombre de María Teresa,
la que se convertiría en la esposa de Manuel
Godoy en 1797, y Condesa de Chinchón,
tras renuncia de su hermano el cardenal Luis María
de Borbón.
En el año 1781 el palacio recibe a la
reina de Portugal doña María Ana Victoria,
que había acudido a visitar a su hermano el infante.
El 6 de junio de 1783, doña María Teresa
da a luz en el palacio a su último hijo, una niña
que es bautizada con el nombre de María
Luisa Fernanda, que al paso de los años
sería duquesa de San Fernando de Quiroga,
por su matrimonio.
En Arenas de San Pedro, el día 7 de agosto del
año 1785, fallece el infante don Luis Antonio;
su viuda que vivirá amargada sin sus hijos en el
deprimente e inacabado palacio de la Mosquera, hasta el
25 de octubre de 1786 que alcanza de Carlos III
el permiso de establecerse en el acogedor Palacio
de Velada, donde permanecerá hasta el día
15 de noviembre de 1792, trasladándose a su ciudad
natal de Zaragoza, al palacio de Zaporta (hoy sede central
de IberCaja) donde fallecería el 16 de febrero
de 1820. Así termina la aventura de su matrimonio
morganático con el hermano del rey de España.
Nada más morir el infante don Luis, Carlos
III encomendó al Conde de Carpio,
formalizar el inventario de todos los bienes, entre otros
“ropas, mueblaje y otros efectos de las existencias
en Boadilla, Villaviciosa, Arenas y Velada”.
El catedrático doctor don Juan José
Junquera y Mato en su libro El Infante don Luis
y su gusto: del mundo galante al Sturm und Drang, comenta:
“El lugar elegido fue Velada y su palacio, ¿Qué
encontró allí don Luis?” Ponz nos
lo cuenta: “ante la dura realidad de aquellos predios,
nos cuesta trabajo imaginarlo hoy. De los arrayanes y
arbustos, que en un alarde topiario formaban los cuarteles
del jardín, nada queda. Hoy es todo ruina, desolación
y olvido.”
Conde
de Altamira, Marqués de Velada (Colección
Lázaro Galdeano)
Infante
Don Luis (Mengs)
María
Teresa niña (Goya)
María
Ana Victoria
Reina de Portugal
Conde
de Altamira (Goya)
Condesa
de Altamira y su
hija María Agustina (Goya)